Bluish (Animal Collective cover) by Sondre Lerche
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“It’s 2011. Can we get some color photographs of the moon already?”
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DARPA Grand Challenge confirmed.
DARPA have officially confirmed their next grand challenge, to launch in October 2012. According to a release...
justyna 2010
.@jamessabet’s prized possession (Taken with instagram)
Filosofía Zombie
Por: Zomvic Floyd
Pues sí, el sábado 17 de diciembre se llevó a cabo, en el mítico terreno, lo que bien puede considerarse como la primer fiesta zombie organizada por el staff de esta empresa. Hubo ponche, piñatas, buena música, buena vibra y mucho alcohol. Así puede resumirse esta gran posada y así puedo cerrar este capítulo de esta reseña, pero…¿qué tipo de reseña sería si la dejo así como está? Tengo una buena cerveza en mi paladar y tengo tiempo libre, así que trataré de desmenuzar los pormenores de aquel día, espero les divierta y otorgue buenas ideas para sus propias fiestas. Comenzamos:
Jamás olvidaré ese día, jamás. Recuerdo que me levanté con muchos ánimos y muchas ganas de ver por quinta o sexta vez la película que me robó el corazón: Coraline. Compré unas papitas y un refresco para verla sin contratiempos mientras esperaba el momento en el cual se harían presentes Profe Zombie y Zombie Mix. ¿Cómo? ¿No has visto Coraline? Entonces ve a comprarla ahora mismo, o bájala o róbala o haz lo que sea, pero no trates de imaginarla porque tu imaginación quedará corta. Yo te espero…¿ya la viste? Bien, podemos continuar.
Poco después de terminar la película (hasta me aventé otra vez el “making of” jaja ¿qué puedo decir? esa historia se volvió mi pasión) resulta que Profe Zombie se hizo presente; ya sólo faltaba Zombie Mix para comenzar a arreglar todo para la posada. Mientras esperabamos por ella decidimos tomarnos una cerveza. Sí, una cerveza. Sucede que ya llevaba algunas semanas sin probar una miserable gota de alcohol, ni una sola, y ese día finalmente iba a hacerlo. No pude esperar hasta la noche, simplemente ardía en deseos de una cerveza fría y oscura, como a mí me gustan. Los nervios estaban en el aire, se podía sentir una especie de incertidumbre pues no teníamos nada hecho y la posada era esa misma noche así que cuando Zombie Mix llegó (lo hizo con dos cajitas de velitas para pedir posada más tarde) decidimos ir al centro y comprar lo necesario.
Ya una vez en el centro, a Profe Zombie se le ocurrió la magnífica idea de ir a la “guarida”, sí, la guarida es una tiendita donde venden caguamas en un patio escondido jeje, así que allá fuimos a beber un poco más para quitarnos la presión de encima. En un momento dado Zombie Mix encendió una velita para respirar ya el ambiente navideño…Cuando salimos yo ya andaba algo chiles jeje pero teníamos una misión que cumplir: Compramos leña, fuimos a una casa ajena a conseguir las sillas y recogí el ponche para la posada…Eran ya más de las 6 y no había nada claro: Zombie Sudorousky, o sea el dueño del terreno, aún no estaba listo y los invitados pues ni sus luces; para colmo a las piñatas aún les hacía falta el relleno y el alcohol todavía no había sido comprado, en resumen: pintaba para un tremendo fracaso…
Pero los grandes sucesos de la vida son siempre caprichosos y espontáneos, y esta vez no fue la excepción.
Cuando Zombie Flip llegó de inmediato nos dirigimos a un centro comercial a comprar el relleno de las piñatas. Cuando salimos de ahí, mi mejor amiga, Anita Pallenberg, me llamó para decirme que ya había llegado así que fuimos por ella a la parada del camión mientras nos echabamos una chela más, sólo nosotros tres jeje. Parecía que todo estaba listo: ya estaban las piñatas, la leña, el ponche, las velitas y el lugar preparadao, sólo faltaba lo más elemental: el alcohol, la energía electrica (¡!) y los invitados…Todos nosotros, los del equipo zombie, estabamos solos y en penumbra…
En el momento en el que todo parecía irse al diablo, Zombie Flip y yo decidimos ir de una buena vez por el alcohol, esperando que, al regresar, la cosa ya estuviese más clara, y así fue: un par de invitados ya había llegado. Mas no era suficiente, seguíamos casi tan mal como al inicio hasta que, de pronto…se hizo la luz: Zombie Sudorosky finalmente se presentó y se encargó de echar la energía eléctrica para escuchar música (bueno, en realidad no fue él, pero no recuerdo jajaja así que le daré el credito) y poco a poco los invitados se dejaron caer, uno por uno: Eramos tantos ya que no había sillas suficientes, pero no importaba; Unos reían y otros bebían; unos iban de acá para allá y otros se caían. Era el desmadre total. Los que no querían cerveza bebían ponche con piquete, los que no querían beber sólo se limitaban a comer papas fritas. Yo andaba por todas partes atendiendo a los invitados y simplemente eso me llenaba de satisfacción, eramos tantos como nunca antes habíamos sido ahí en el terreno: de Toluca, de Villa, de Tenancingo, todos entraban.
Uno de los momentos chuscos fue aquel cuando el buen Zombie Sudorosky, sin previo avisó, encendió una de las piñatas…todo mundo gritaba y todo mundo reía, era la locura…después de eso llegó el momento más emotivo de la velada: la petición de posada. Nos dividimos en dos grandes grupos y a todos se les repartió una velita. Un grupo salió y se cerró la puerta, esa fue la señal para comenzar a cantar el tan aclamado y célebre canto de: “en nombre del cielo os pido posada…” ¿Qué puedo decir? Fue un momento único. Algunos ya medio borrachos y otros no tanto, sin embargo, la petición de posada y el momento de romper las piñatas quedará marcado como lo más emotivo de la posada zombie. Profe Zombie y yo, Zomvic Floyd, nos encargamos de la soga que movió las piñatas rellenas de caramelos (pensabamos meter cervezas también pero preferimos tomárnoslas nosotros jeje).
Poco a poco algunas personas comenzaron a irse, no obstante, el ambiente seguía en su apogeo más allá de la media noche: comenzó la música grupera para bailar y algunos lo hicimos. Se acababa el alcohol e ibamos por más, así como por los cigarros. Luego de un rato de baile todos los que quedabamos (alrededor de 15 personas) nos sentamos para contar historias, anécdotas y uno que otro chiste. Mi amiga Anita Pallenberg era asediada por dos o tres chicos mientras el muerto viviente llamado Zombitza (ya no forma parte de este staff) bailaba con una amiga suya que nadie conocía, pero no importaba: ellos se besaban y eso era lo importante.
Más o menos a las dos de la mañana se fue el último grupo de personas: Zombie Sudorosky y Mela Zombie, junto con otros amigos nuestros. Ese fue el momento preciso para ir por el último cartón de chelas antes de despedirnos de la fiesta, y así lo hicimos: Hubimos de ir a un centro de mala muerte a conseguir cerveza mucho más cara de lo normal, todo para continuar con el alma de la posada zombie.
Mis lagunas mentales no me permiten recordar ya muchos detalles, sólo puedo decirles que, como a las 5 am la fiesta se acabó y todos nos largamos del mítico terreno entre risas y buenos deseos. No hubo malacopas en toda la noche, sólo huebo un grupo de 30 o más personas deseoso de pasarla bien a lo largo de la noche.
Zombie Sudorosky me encargó con vehemencia la organización de la posada zombie y no le fallé. En algún momento de la noche me dijo con voz pasiva: “no mames, ha sido todo un éxito”.
Creo que esa velada es algo que no olvidaremos en mucho tiempo, creo firmemente que lo mejor aún está por llegar y, bueno, todavía nos falta organizar la fiesta para el primer aniversario de esta revista virtual, allá en el mes de Enero. ¿Quieres asistir? Bienvenido serás, sólo dejanos un mensaje con tu nombre y te enviaremos una invitación formal…o llega de repente, eso no importa, lo único importante es vivir mientras se está vivo y sólo con eso ya eres bienvenido…Ojalá el amigo borracho hubiese estado ahí con nosotros, mas yo sé que su espíritu estuvo revoloteando los cartones de cerveza que ávidamente se consumían…
…Felices fiestas decembrinas :)
